Clandestinos
Es el año 2032 y a nosotros no nos va tan mal. Todo el mundo sabe lo inmundo que es este mundo, por algo la gente nos guarda rencor. Es que resistimos lo más humanamente posible, lejos de los demás.
Entendemos el progreso y la lógica que lo mueve, pero no lo compartimos. Bien nos podríamos oponer, pero sería muy fatigoso, por no decir tonto. Entonces preferimos ocultarnos.
Hace ya unos quince años que ha dejado de ser gratis pisar la tierra en la Tierra. Tal es la omnipresencia de nuestra Internet: se ha expandido, vigorosa, por todos los lados; hete aquí que ahora es gratis, como solía ser el aire en algún tiempo.
Ahora es el aire lo que hay que abonar, aunque las cosas vayan mejorando. Hace quince años, el cambio fue tan brusco (cuarta revolución industrial, vaticinaron, los amantes del eufemismo) que dejó desamparadas a las grandes compañías. Internet se les había esfumado; ergo, no hubo manotazo de ahogado más feliz que el de imponer una novedosa tarifa al aire. Entonces los precios eran gigantes y sólo unos pocos - los más pudientes - podían acceder a los parques y las plazas, más allá de algún romántico vagabundo que aún restaba por desterrar. Pero la sana competencia hizo que con el correr de los tiempos los precios amedrentasen, por lo que cualquier pobre diablo pudo acceder a tomar un poco de aire. Los más optimistas anhelamos que el ciclo se complete, es decir, que el paulatino abaratamiento devenga gratuidad. Y que vuelvan a cobrar Internet, a mí qué carajo.
Pero insisto que nosotros resistimos, aunque nos cueste. Yo, por ejemplo, al final me vi obligado a falsificar un certificado de usuario del aire (CUA), luego de haber caído preso unas diecisiete veces. Siempre nos sucede al atardecer, el momento más cotizado, cuando más gente hace uso del servicio. Ahí cuando el crepúsculo se incendia la humanidad sacude su plástica modorra. Los Guardianes del Aire saben que entre los usuarios siempre hay infiltrados, entonces no tardan en localizarlos y llevarlos a cualquier cárcel, que por cierto son muy cómicas. No son celdas, son computadoras. Conozco un amigo que por infinita reincidencia fue condenado a cadena perpetua, pero el muy pícaro logró escabullirse y por acá anda, fugitivo, aunque temeroso.
Somos solamente rebeldes, que nadie nos tilde de revolucionarios. Y por eso el rencor, porque saben que nosotros sí podemos salvarnos. Cuando todos duermen, febriles autómatas, nosotros caminamos y sentimos el viento. Respiramos con devoción, abrazando el aire cada vez que nos sentimos poca cosa. Nos dejamos sonreír, a veces. Y cultivamos la esperanza.

3 Comments:
Bien!! pudiste!
no fue tan dificil o si??
te felicito por tu expansion en el ciber-espacio! suerte que es "gratis"
no creo que alla que esperar hasta el 2032 para que el aire se cobre,
con suerte se acaba antes...
bonito cuento!
podes pasarte alguna vez por mi flog eh!!.... Es Gratis!
En el mundo, se crea 1 blog por segundo, aproximadamente...
pero no se crean blog como este tan seguidos.
es un buen cuento.. espero que hallan muchos mas.
No sé si el aire, poero el agua... mamita querida, no quiero ni pensarlo.
Post a Comment
<< Home