Será la insurrecta piel soleándose y no más
Salir a la calle completamente desnudo, como lo haría una ilusa y desquiciada paloma cuando se le da por fingir sorpresa al toparse con los aparatosos engendros que las corretean detrás. Correr si es necesario, pero que lo que importe sea caminar pletóricamente bamboleando los brazos, muy resuelto y eficaz y altanero. Caerán de maduro la multitudinaria risotada y el desprecio gregario, pero los juzgaréis síntomas de la impotencia. Y entonces reirse de los que se ríen de uno. Desnudez versus atavismo, festín de ese pajarraco exhibicionista. La contrarisa los aturdirá y huirán: acabar sólo aunque ya no habrá tal desnudez porque no habrá más contraste, para qué andar en bolas cuando no existe la ropa interior (o, mejor dicho, qué significa andar en bolas cuando no hay cómo taparse, como el sol eterno que, al eclipsar la noche, dejará de ser sol, perderá su singularidad), será la insurrecta piel soléandose y no más. Ser hasta consumirse, durar lo que el fuego, velar por la tardanza del invierno y su crudeza, siempre proclives a la bufanda y las escurridizas manos atornilladas a los bolsillos.

1 Comments:
Justamente hoy hablaba con una amiga, que me contaba que leyó, del porque se empezó a usar tanta ropa de día y nada -o poca- de noche. Obviamente, -decían que- la ropa se comenzó a usar para protección de los genitales y que durante la noche la protección ya no era tan necesaria.
Realmente creo que el ritual de usar vestimentas que nos cubran de -casi- cuerpo entero ya esta tan penetrado en la sociedad que muy difícil seria perderlo. Tal vez algún día podemos desinhibirnos y abrir un poco más -tal vez también ser un poco más salvajez- y desnudarnos sin problema frente a todos y todo. Pero no, no lo creo.
un saludo.
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