que decís ¡pido! y te salís del juego...
¿por qué más bien el ser y no la nada? esto no es para tomarlo a la chacota, acá me pongo la pilcha reflexiva y se acabó el jugueteo.
¿cómo explicarme saliendo a dar una vuelta con aires de joda pero volviendo de golpe, inextricablemente, con un ímpetu que no puedo domesticar? ya van varias veces que me pasa, eso de sentirme inspirado (oh, qué engreído, digamos "inquieto", módicamente perturbado), la ciudad me juega de cómplice y claro que la noche suma y no resta.
entonces vuelvo a casa y repito: ¿por qué más bien el ser y no la nada? ¡desatame el nudo, má! no soy original, hubo miles que durante siglos preguntaron lo mismo.
¿tiene sentido preguntar por el sentido? ¡ay, es que hay tantos enigmas! por ejemplo ahora no sé por qué siento que no puedo hacer un texto convencional, en el sentido de organizar párrafos y tras cada punto y seguido empezar con mayúscula... siento que corto un hilo, me meto donde no me incumbe, impongo la forma en detrimento del difuso pero genuino impulso (inquietud habíamos dicho) que me trajo de los pelos a esta silla poco canchera.
y todavía no empecé, puta. ¿punto y seguido? enter
caminaba y miraba la imponente catedral, sus muros y vitraeux... ¿por qué la religión y no más bien un pastar absurdo de oveja pero sin pastor?
ahhhhh seres humanos, esos imprudentes bicharracos que de un día para el otro se armaron semejante fiesta, expeditos y vanidosos... ¿entenderán que no hay tal rumbo, tal epopeya? lejos de ser escéptico me reconozco y te reconozco a vos, en tu perpleja temporalidad... si hay esta angustia y esta verborragia es porque existo y doy fe de eso, como aquel filósofo me aferro a ese vislumbre aterradoramente fatal: porque existir es tener noción de eso, es pasar con pena y con gloria al considerarse estancados, holgados prisioneros de un universo.
¿y luego qué? ¿enamorarse, cantarle a un ideal, trabajar de solasol, colorear de utopías el andar? ¿o cagarse en todo y pactar con el diablo? porque el diablo a mí se me hace que es ese ente que nos corroe y nos engatuza con el peor de los males: la indiferencia; pero la realidad es que nada tiene sentido y si algo lo tiene es precisamente la angustia que es hija del sinsentido: qué circularidad auspiciosa, boludote!
por momentos, antes de ponerme a sufrir, me da risa lo intrépidos que somos, la de ficciones que nos hemos procurado con tal de ser algo en vez de nada; y claro que no me refiero al quijote o a ulises cuando digo ficción, ya que eso es, en todo caso, la reacción contra esa ficción, es decir la literatura, entendida como la maravillosa denuncia de una realidad molesta.
ficción de crear tanta costumbre, moral, ley... ah claro, os aclamais la anarquía, el libertinaje más transgresor y la lisa y llana conexión con la madre natura pero noooooooo.
para nada, amigo de esta travesía, no me supongo tan bestia: si asumo nuestro rol en el cosmos, que es la búsqueda, jamás la armoniosa inconciencia
y recién ahí se entienden las religiones y la gramática y las Formas y el mono que se para en dos patas y las guerras y las paces y las cosntituciones y las revoluciones y la poesía y la estética
qué bello todo, maniático y purista cofrade, pero ahora qué me decís de tanta barbarie, ¿del cinismo y la hipocresía? (nuestro fabuloso héroe se altera, luego posa su mejor semblante gatuno, inspecciona y contrarresta) : pero qué decís soquete si ya te remarqué las guerras, sin cuya concepción jamás anhelaríamos la paz, paroxismo de la utopía fútil... si somos buenos es porque somos malos, no hay verdad sin falsedad viejo, relativizar de cuando en vez no viene de más
fiel a mi terquedad vuelvo a la cosa del pretendido es que se impone al no es... esto es como cuando sos chiquito, viste? que decís "¡pido!" y te salís del juego...bueno, ese lujo me doy, mundo pará las rotativas y escuchame o por lo menos dejame decir, sería bonito ponerme a conjeturar sobre toda esa infame lista que compiló nuestra Historia, pero ¿sobre qué base? es decir, ¿en qué me fundamento para reírme de napoleón bonaparte o nazarena velez o perón si cuando lo que tambalea no es la cúpula, sino el cimiento? y bienvenido sea porque la destrucción es un alivio, sentís que todo da lo mismo cuando ya no hay jarrón que sostener con prontitud.
quizás tenga la cuerda y la flecha pero ande falto de arco
¿y te preocupás por el precio de la carne o el kilito que tenés de más si basta solamente un ascenso asítan vertiginoso para ver el insulso panorama? no vamos bien si seguimos perorando sobre la misma farsa, si de nuestras bocas no salen más que oquedades y parafernalias.
aquí está mi convicción, mis ganas de no dejarme llevar.
de todos modos voy a morir y eso es ¡tan cierto! ¿cómo no recordarlo más seguido? acá es como leí de ernesto sabato que leyó de algún otro desgraciado: si estamos tan despiertos cuando vamos desde la cárcel al patíbulo, en caso de ser enjuiciados a morir, ¿por qué es que dormimos tanto hasta llegar a la sepultura? ¡arriba humanos, que se hace tarde!
podrán sugerir que esta perplejidad es en vano: cierto, ¿pero qué cosa no lo es? además de los ademaces: contéstenme por qué algo en vez de nada y entonces yo apunto, como el más servil de los discípulos... se pueden descartar y con razón estas líneas, de hecho considero un milagro que se haya llegado a esta altura de mi relato cuando hay tanta ocurrencia magnífica y tanto más acreditada por leerse (corro con ventaja aquí, ya que si alguien llega notará ocurrente esto que digo; pero me animo y desafío porque en caso contrario pasaré desapercibido, cosa de lo más natural si aceptamos que al mundo uno le da lo mismo, cuento con la impunidad de ser invisible, es decir no pensado pero pasible de serlo ¡ah no confundir con lo incognoscible, que me hallo en cualquier rincón de planeta y siempre!)...entonces decía que podés prescindir de esto que es el efecto, pero no de la causa que es la búsqueda de algo.
aquel que a ella resigne no es más que un tipo intrascendente
aquel que a ella no resigne no es más que un tipo intrascendente
ay alejandro ¿y a qué se debe tanta cháchara, tonces? ¿no será porque existo, aunque ínfimo e inane? ahora releeré y mi estilística costumbre corregirá algún que otro inaceptable desliz, pero juro no incurrir en sacrilegio: lo pensado es innegable y sacro, por más que la inquietud ceda y al rato ose rezar lo más campante en esa catedral que ratos antes me desquició, me develó la irresoluta picazón en la boca del estómago de la Humanidad que se obstina en emplazar algún mojón o reseña, para justificarse a sí misma.
ah mojón, será pues todo esto uno más; será un bollito más para el abultado tacho; esas dudas como dardos que surcan el abismo, eternamente suspendidas y sin razón de ser. La nada, mayúscula y punto final.
