Wednesday, October 25, 2006

ay, vocación de buzo

A mí no me vengan con tonterías porque yo no hago otra cosa que no sea profunda. Tal es mi desilusión cuando voy a una quinta y en su pileta hago siempre pie; ¡qué horror que no haya lo hondo! Lo mismo me sucede con los mates a la mañana, los hongos en los pies y ¡hasta con los humanos! De hecho, mis muelas rechinan cuando oigo de una chica alguna pelotudez, como por ejemplo que quiere ir al baño o que aún espera a su príncipe celestial. ¡Qué desagradables, los hoyos de golf, las huellitas en la playa, el pozo que cavó un nene de tres años! Es una pérdida de tiempo para mí ir al médico cuando tengo laringitis, sabiendo perfectamente que la medicina del alma aún no está descubierta. ¿Y en mis viajes? No soportaría un solo paisaje que no me enseñe, tal sería mi encono al subirme a una montaña rusa del ratón mickey.

¡Cómo me revienta que en una charla de ascensor no se saque el tema del olvido metafísico del Ser en Occidente; qué pena que en las camas se hable tan poco de lo ilusorio que es cruzar un puente y creerse del otro lado! ¡Gentes que se broncean! ¿No ven en eso una teología luminaria, la bendición de la razón divina?

Me caen mal Star Wars y las novelas policiales casi tanto como el nefasto hecho de que se miren más culos que almas. ¡Vocación de olímpico buzo, tal es mi suerte! Amo las chicas psicólogas porque eso indica que saben explicar la trama de cada noviecito que han tenido. A mí no me vengan con filitos posmodernos e insustanciosos, eh.

¡Ay, ay, ay, quién nos curará de lo ligero, de los diálogos con remiseros o con tíos esporádicos o hasta con peluqueros, esos beatos de la frivolidad! Mis cachetes se ruborizan con los jumpers de las chicas del polimodal, pero estallan de júbilo con un Picasso o con el crepúsculo de un acantilado en el sur o con Beatriz Sarlo. ¿Y los subtes, qué razón de ser tendrían si no viera en cada pasajera un amor de mi vida en potencia, acaramelado y apaciguado como un domingo? Desde que no miro tele río más poco, es cierto, pero mis minutos se cotizan en bolsa cuando los invierto en ser el sujeto cartesiano o el proletario que toma conciencia de clase. Debo de ser un meditabundo pez espada que se ofuscara tantísimo con los platos playos y los boleros de manzanero.

¡Y cuando percibo la ontológica limitación del Ser en una muzza de sólo cuatro porciones! Ilusos comensales, es en el paraíso de las pizzas - que, doy fe, he contemplado - donde debería vivir yo. De la gramática me he enamorado porque cree en los sustantivos abstractos, pero sobre todo por su modo de detectar adverbios de modo y sujetos tácitos. Ah, lo tácito, lo esdrújulo, sientan el placer estrambótico de pronunciar eso.

En fin, yo sostengo que donde no me caiga largamente no me es lícito indagar; donde no sienta el vértigo pedregoso de un aljibe mi corazón no tiene nada que hacer. Voy por la vida profundizando, para mi cerebro es cuento chino eso de las dos dimensiones de los egipcios. Mi alma ya es de atmósfera lunar, tan aparatosa erra ella por los pantanos insondabilísimos de cada jornada gregoriana. En esa profundidad ando y así mi caída es siempre y llorona; con los días me voy hundiendo en una gelatina sobria que no es más que la estupidez de un ojo petulante.

Monday, October 16, 2006

sólo en azules batallas poéticas

cómo encontrarnos un dia con la cara tajeada de sonrisa?

verte en el campo! y a la noche como si fueras la luna,
vos única dama haciendo de cualquier punto del cosmos un brillito y un alivio.
De noche y seguro que alada,
pisando con tu risa los yuyos eternos, revolcándote en las tibias espinas
mientras un techo estrellado te chupa,
te bendice y te hace esencia de cada brote, de cada renacer.

sentí el silencio como yo lo siento! es la libertad que sopla, no sentís el pelo en tu cara?
ahí será tu abrazo nocturno y sin fin? o tal vez bajo cuál sol? bajo qué árbol??

sentir el vértigo de la nada!!, ves esa hoja seca? agarrala con tu mano de seda...hundite en ese tejido y surcá infinitos, ahí dentro hay una neuva galaxia y dos-nosotros en un planeta, teniendo su hoja y para también hundirse en ella...

demasiado ser; veo el cielo y me mareo, veo tu uña y me pierdo en ese océano rosa...

todo misterio! todo es silencio y sepulcro...sólo con risas lo vencemos, sólo en azules batallas poéticas

destaparnos! basta de etiquetas, de sufrimientos alquilados y raíces censuradas... que te viole la sensación! que el color se desnude y tu piel llore con cada brisa, que tus ojos sangren y griten de tanta mañana...

Thursday, October 05, 2006

"Ya, móntate en el rayo...para ir"

Estas son luces que nacen y mueren
ya no quedan más amigos de lo eterno
El cielo con violencia se da
puede chuparte la energía total

Wednesday, October 04, 2006

Argumento para dejar la tele y ponerse a leer (con lo que a mí me cuesta eh)

No es esto un mensaje del ministerio de educación ni mis palabras han de estar teñidas de empalagosa moralina. ¡NO! Presento acá una sólida razón que justifica mi título.

Veamos: al prender la tevé pululan, principalmente, políticos y deportistas. Es hoy célebre mundialmente Tévez y también el pelado Agassi. En cuanto a lo primero, nos cansamos de ver en la caja boba al infame Bush, al histriónico Chávez o al marxista arrepentido de Tony Blair.

La actualidad los pone, obvio, en un pedestal.

Ahora bien, proyectémonos de acá a 2.500 años (año 4.500 d.C., si es que no aparece algún cristo nuevo), tales seres...¿serán recordados?

Para demostrar que NO, hago el mismo mecanismo pero al vesre: me remonto al pasado. En efecto, ¿quién se acuerda hoy, ponele, que Miguel I Rangabé, a principios del siglo IX d.C., fue el primero en hacerse llamar "Emperador de los romanos" (Basileus Rhomaiôn)? Sería como si en once siglos se fuera a citar frecuentemente el "dicen que soy aburrido" de chupete de la rúa. ¡JA!

O sino, ¿cuántos han oído que un tal Corebo de Elide (cocinero él) fue el primer vencedor olímpico de la primera Olimpiada, en el año 776 a.c., en la única prueba de destreza existente entonces, la carrera del estadio?

Sin embargo, de los mismos tiempos pretéritos, tipos como Aristóteles, Homero o Shakespeare son un poquitín más renombrados hoy en día. Ellos crecen calladitos... ¡lo bello no necesita propaganda! Y tipos como Miguel I Rangabé o Corebo de Elide son menos conocidos que mi abuela.

En dos milenios y medio... ¿qué pasará, ergo, con nuestras grasas tv-stars?

La posteridad los pondrá, obvio, en el olvido.

nota: no acepto nostálgicas idealizaciones del pasado. Podrán haber sido personas destacadas tanto Miguel como Corebo. Pero: ¿se creen que el deportista ese no habrá andado con su natalia fassi, o que el emperador era más buenito que Menem? (y no que Homero haya sido un tipo intachable, pero alguna cosita interesante nos dejó)

nota´: dejo supuesto que Homero existió, je.