Tuesday, November 28, 2006

¿por qué sonreírle a la vida? La siguiente postura parte de un cálculo bien simplón, abordémoslo: vivimos en un orbe en el cual la nada es la norma y el ser es la excepción. Es un disparate afirmarlo y tampoco es aspirar a la consistencia lógica. Por eso, despojados de academicismo, el manoseo de conceptos se torna casi que orgásmico.

¿qué entendemos por la nada?

lo más común: en cuanto a cantidad, la mayoría; en cuanto a calidad, lo peorcito de la Creación. La nada es, filosóficamente, el género de todo lo que no es. ¿Y qué es lo que no es? (¡wow!) Lo que no piensa, lo que existe pero que no sabe que existe. Un ladrillo, un tornado, un río, un can, el planeta Saturno. Eso que se sujeta al devenir sin chistar, el flujo y reflujo atónito de los ciclos cósmicos. Los clásicos habrían hablado de la diferencia específica de no ser racional. Prefiero esquivar ese convulsionado epíteto; vamos a hablar, simplemente, de lo que no elucubra sentimientos o pensamientos.

¿qué entendemos por el ser?

Sabemos que la nada tiene quórum. Ahora bien, ¿el ser, entonces, queda reducido al ser humano? Sí. Pero hete aquí que el ser humano no se reduce al ser, sino que hasta en él mismo es la nada aquello que predomina. Una vida de homo sapiens alcanza un promedio de setenta años. Ese periodo es el ser: lo que llora, juega a la pelota, poetiza, hace guerras y paces. Todo lo que estuvo antes para él es la nada y todo lo que vendrá después de su muerte será nuevamente la nada. Por lo tanto, en el hombre individual ocurre lo que en el universo: por mucho gana el vacío. Otro tanto ocurrirá con el hombre en tanto especie, puesto que el tiempo que ocupa en la historia universal de la eternidad es ínfimo, no más que un puñadito de milenios.

Entonces tenemos que la nada es patrona témporo-espacial de todo lo que existe. (Claro, la nada no es, pero sí que existe, ¿sino cómo acaricia la vieja a su caniche, qué malvones habrá de regar, con qué agua los regará? En la existencia está comprendido tanto el ser como la nada. Ah, tal como yo los uso, que no se tome en serio.)

¿por qué sonreírle a la vida, entonces? Porque de la vida, si se entendió lo anterior, sólo disfrutan los seres, nunca las nadas. ¡Seamos filosóficos! Dejemos de lado por un momento la poesía o la psicología o la religión trasmundana. Vayamos a esta ontología de cambalache: tenemos que somos los únicos que somos, cuanto mucho podría colarse algún marciano. Pero el privilegio es de quien escribe esto y de los que potencialmente podrían leerlo… y nada más. Una rama, un cangrejo, una bolsa de polietileno jamás podrán advertirlo.

Sunday, November 26, 2006

que se vaya

La angustia es una cosa excepcionalmente horrenda. De una estirpe unívoca y gris, bien sui generis. Es una cosa viscosa y compacta que dista mucho de la nobleza del llanto, por ejemplo. En el llorar, por lo menos, hay un desahogo. Por ende una expresión, como quien dice un arte. Y es ese misteriso despligue de emoción lo que emparenta al llanto con la otra gran nobleza, su antítesis y complemento a la vez: la risa. En aquello más íntimo y sustancial, los opuestos siempre son lo mismo. Sin embargo, la fatídica angustia lo retiene todo, nada escapa a esta bola asquerosa. Pero uno diría, para consolarse, que así como las alegrías son casi siempre infundadas, otro tanto pasaría con la angustia. Porque la alegría es efímera y además consecuencia absurda de un orden de vida que siempre es más o menos miserable y que para nada justifica una sensación tan paradisíaca y descolgada. ¿Y por qué la angustia no podría nacer de un desacople afín? Además, las alegrías no pasan de un puñado de instantes, son esporádicas... al rato se esfuman; otro tanto debería de pasar con su par antagónico y paralelo, ¡la angustia! Esta hábil reflexión podría calmar algo al angustiado (léase a mí), pero no obstante la pútrida sustancia vuelve, terca, a sentirse al rato, y qué hacer.

La angustia podría describirse como un desgarro; algunos quizás lo sientan a la altura del esófago (mi caso), otros ya lo detectarán surcando la garganta o lo postergarán para el estómago. ¡Vuelvo a insistir en esa parca inexpresividad que le noto! Otros estados - como el placer, la euforia, e incluso la tristeza y la melancolía - me llevan más a un éxtasis, a algún páramo de recursos poéticos que me redimen y catalizan el momento. Esta basura no, esta basura genera en mí textos grotescos y enanos como éste. La parte espiritual y pincelada te la debo. Desperdicia el momento, es la polución que inutiliza tardes y noches de potencial tanto mayor. Uno se queda desparramado en un sillón, una computadora, una plaza o un tren: se piensa (pero es un pensamiento de camello), se maldice, se suspira, se percibe y padece la inmiscuida bola que fagocita por dentro.

Es por eso que no veo nobleza en la angustia. Uno quisiera que por lo menos se tire a llanto, puesto que ya ha olvidado de reír y creer, pero precisamente esa es su principal índole: la de no mezclarse con la expresión. Algo como un cielo tupido de nubes negras que no se deciden a hacer tormenta, pero tampoco a escampar. El alma (ay, se disculpará la grandilocuencia y la cursilería: la situación, como dije, es grotesca) queda maniatada: conciente pero torpe.

Una vez pensé que la esperanza podía ser como un mosquito o en el mejor de los casos una oruga, pero de mierda. Mosquito porque es tonto y debe ser ejecutado ni bien advertido. Y oruga, claro, como pronóstico de mariposa... pero de mierda, porque siempre se malogra, viene fallada. Bueno, siguiendo con el bestiario, veo a la angustia como un parásito. Mal que mal, en el caso de la esperanza hay una cierta simbiosis, porque ella se posa con tiranía, pero no sin que nosotros exprimamos algo de su encanto y quedemos embriagados. Una demagogia para el corazón-masa. Pero el párasito de la angustia acampa, huésped punzante, y va desarticulando cada inmunidad, pero además es como yo decía: reseca todo, si se compara al tiempo que pasa con un suelo fértil, el parásito existencial es entonces la plaga que le chupa el humus y lo deja estéril.

Esta claro, entonces, que para mí la angustia es pura negatividad. Porque melancolía o nostalgia se siente por algo que se perdió pero alguna vez se tuvo. Y con la absurdidad, en todo caso, se juega, se filosofa, se toca una nada para luego ir alegremente flotando con el alivio de no cuajar en un horizonte. Pero con la angustia uno se siente un místico que anda arrastrándose, un pastor brasilero, un monótono profeta de lo mismo. ¡No puedo danzar por lo cotidiano, mis ojos son ciegos para cualquier sutileza, mi imaginación ya no ve duendes! Se ve, ¿eh? me obligo a escribir a veces como psicólogo, otras como filósofo de oficina, otras como intelectual. No atino a leer,o soy incapaz, en esta parálisis sensorial, de escribir cosas así:

"todavía no entiendo cuál es la diferencia entre una hoja seca y yo" (sabroso absurdo)
"¡bicho a la vista, oruga de mierda! ¡la vi, la vi, y te agarré boluda esperanza" (escepticismo juguetón)
"De noche y seguro que alada, pisando con tu risa los yuyos eternos" (enamoramiento)
"será la insurrecta piel soléandose y no más, ser hasta consumirse..." (juventud)
"hay una luna dentro del tiempo espeso escárbenlo" (no-razón pura, ja!)

Ah, con que nostalgia de prados libres de parasitismo... Y l´angoisse que se queda muda. Basta, ya fue.

Otra definición: "Náusea, sensación insoportable de coacción. Estoy obligado a tolerar que el sol salga todos los días. Es monstruoso. Es inhumano" (Rayuela)

Friday, November 10, 2006

hay una luna dentro del tiempo espeso escárbenlo.

ahí donde vamos a ese rayo angélico plumífero, y nos descalzamos en sus túnicas pulcras y tersas, para tocar ese misterio de rizos, nadié tendrá un sueño sin laureles, todos anhelarán "elcuerpo" , la sombra del todo... ellos irán cabezones y toros, les pesará el cosmos en sus espinas dorsales... sepan hoy que algun color he visto, no crean que no siento lo denso del verde.

ay cierro la ventana por rebote del viento que me helaba, pero la verdad no quería irme del todo de la noche para nada más sumirme más así en glóbulos de hogar.

como los espesos intersticios del tiempo mecánico... si... los enredo con la lengua voraz de esponja...ahh llego a tus confines, relojito del capitan garfio... la verdad es que todo fue... tan extraño? todo es común, vicioso, cansador... cada fue amor, vez que pienso en vos. Que dinámico
y catalizador invertir la sintaxis, vos feliz querías verme... ah, ahí sí se puede... enredados en los cables de entel de algún sueño... enredados entel sueño cables de algún.

mi mi corazozzoon ven cómo late?? te et te te... menos la luz del sol!! te das cuenta??? no era
para que busques eso, macanudo.

de eso se trata, de sincerarnos, porque el alma esta tan trichada(trillada)!!! y digo el vocablo, porque ella en sí, ella, anda a saber si es... o sea si mora, existe.

tarda todo en pasarr, es una gelatina esto, ajá te pillé absurdidad. su breve cintura, qué más sentido inmaculado de la vida que esoella?? ah si yo la abrrazara, ya ahora... sería su cinturón más contento, ruborizado.

yo no soy bueno, lloro por mí pero no nunca por tu ala... por tu voz arenosa no, jamais! pasapasa,
la ruidita.

no llores más ya no tengas frío
no creas que ya no hay más tiniebla
tan sólo debes comprenderla
es como la luz en primavera
es como la luz en primavera

hay una luna dentro del tiempo espeso escárbenlo. no confiemos más en los puntos y las comas si son entendibles las palabras solas divagantes, así, autosuficientes? resonantes gritonas. punzones. abrí cortá con bisturí el tiempo y en su tajo lunar y pausado sumite...vas bien, flotando ya casi. Burlando las seguridades las efemérides y todas las malas horas pedigueñas. Escarben claro, punzante, arribarán a un aplazo, ay ay tan gorda es la carrera. aplazo de toda incontinencia.

vas y vas para descubrir tu parte púdica, eh? vas con los rayitos plumíferos, y querés perforarte, deshacerte, todo-lo-agugujereais... ah yo siento que escarbé, con aquel sonido demelón me metí en su piel blanca...su pelo increíble de todo. qué desgracia, no compito contra la estructura roja hierro.

¿no es la vista el sentido más aburrido y vulgar? y desde antiguo considerado el más noble por no sé qué razón solar. vamos a pensar que las cosas existen de por sí, es decir supongámoslo...la mesa, el coliflor, la boligoma. ¿entonces, cuál es la cosa magnífica que nos da? es el único sentido que detecta las cosas que son concretass (claro sin ella no lo serían, pero a la vez si no hubiera vista alcanzaríamos con otros sentidos la agudeza filosa... mirá si el oido llegara a corporizar la voz de un violín) El resto sí q va a lo que se esconde... tras un parlante, una lija, un chupetín, un perfume.