dos bandos
Existen dos tipos de seres humanos: los que siguen las leyes de los demás* y se someten - anulándose, esfumándose - a los designios de cualquier precepto que los viste y los calza, y los que siguen sus propias leyes singulares, prescindiendo con elegancia y practicidad de cualquier imposición externa. Seguramenet resulta desgarrador darse cuenta de que tus papás han pertenecido a los primeros, a los que nunca dijeron "yo". A la vez, estimularía y aliviaría la novedad de notar - una vez comprendida la esencial división - que tus amigos o tus novios/as pertenecen a la segunda estirpe, la de los autónomos. Pero lo inquietante y lo que en realidad más conmueve al que llega a esta conclusión es descifrar, entonces, en qué bando se encuentra él mismo.
*el contenido de ese demás fluctúa; va desde un demás genérico y abstracto, como es el caso de una doctrina o una moral o la aureola que envuelve a un escritor o cantante de moda, hasta ese demás individual pero omnipresente que, bien considerado, nunca llega a justificar el más leve de nuestros masoquismos y sometimientos.
